¿Por qué es tan apasionante la Primera B?

Tal vez no sea la liga más exuberante en términos de calidad de juego, estadios o marco de público; pero lo cierto es que la segunda división de Chile, también conocida como Primera B, es la liga profesional más competitiva de Chile.

No, el que escribió esto no se pegó en la cabeza antes de hacerlo ni sufrió algún tipo de delirio que lo llevara a ver maravillas donde otros solo ven potreros. Sólo es cosa de ponerse a ver los números, que dan la razón al esforzado escribano que produjo este texto, del cual probablemente te estás riendo.

Y es que mientras en el Campeonato de Primera División, que hace poco terminó su edición número 100, existen solo 16 equipos distintos que han logrado campeonar; en los llamados “potreros”, este número se extiende hacia la exorbitante suma de 35 elencos en 66 ediciones disputadas.

Esto nos habla de una competencia tremendamente pareja, en donde literalmente todos tienen la posibilidad de ser campeones.

Tan reñido es este campeonato que entre los que más lo han ganado y entre aquellos que lo han hecho en menores ocasiones, la distancia no es mucho.

Deportes Temuco es el equipo que más veces ha alzado esta copa, con un total de cinco ocasiones, mientras quienes han sido coronados una sola vez corresponden a un total de 15 equipos, estando presente entre ellos varios equipos que ya no existen, como Deportes Aviación, Thomas Bata o Ferrobádminton. En este grupo también está el actual campeón del fútbol chileno, Universidad de Chile; mientras que uno de sus archirrivales, la Universidad Católica, ha sido campeón en dos oportunidades de la Primera B.

 

En cuanto a los subcampeones, es Ñublense de Chillán el club deportivo que más segundos lugares tiene en esta competencia, totalizando una respetable cifra de cinco podios de plata, que se suman a su solitario campeonato.

Actualmente, en esta competición participan 16 equipos, y la próxima temporada- la de transición – sin duda será peleada, pues solamente habrá un cuarto de cupo para subir a Primera A.

¿Cómo puede ocurrir esto? Resulta que el campeón no subirá directo, sino que irá a una final con San Marcos de Arica, actual subcampeón. El ganador de la llave doble tendrá el derecho de jugar la promoción con el último de Primera División; por lo que es altamente probable que exista un campeón sin ascenso.

Y hablando de campeones de la B que no subieron, el último en ostentar este contradictorio y triste récord es San Luis de Quillota: en la temporada 2013/14 el cuadro de la Quinta Región campeonó indiscutiblemente en el Apertura, mientras que en el Clausura salió último. Esto lo obligó a jugar un cuadrangular final, cuya final disputó con Barnechea. Un 1 a 0 en contra y otro a favor obligó a una definición a penales en una fría noche de mayo en San Carlos de Apoquindo, definición que el equipo “canario” terminó perdiendo, resultando en un histórico ascenso de Barnechea.

Y a propósito de Barnechea, su historia también merece un párrafo aparte. Luego de una historia construida en el amateurismo, un año subió a la B, estuvo tres temporadas y consiguió aquel inédito pasaje al fútbol de honor de nuestro país… sólo para bajar de vuelta a la B, y al año siguiente a tercera división, en sólo un botón de muestra de lo que significa jugar en la categoría de plata del balompié criollo.

Así que, la próxima vez que le cantes a un rival “son de la B”, ten cuidado: puede que te estés topando con un equipo duro, que sabe de luchar en condiciones duras.

 

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