Pie de foto: Bouchardeau haciendo de las suyas con la Selección

Cuando el árbitro juega para un lado

El negro riguroso con el que vestían antaño los árbitros en el fútbol obedece a una sola razón: al ser esa tonalidad considerada como la ausencia de color, simbolizaba que el árbitro sería imparcial y cobraría lo justo, de la forma más apegada al reglamento posible.

Pero no todo siempre es como todo el mundo quisiera. Muchas veces los referís cometen decisiones totalmente injustas. Ya sea por impericia en el pito, un mal día o simple corrupción, los árbitros muchas veces deciden el resultado de un partido.

Por si no tienes fresca la memoria sobre esto, acá hay algunas ocasiones en las que un juez terminó haciendo que un equipo que no merecía un resultado, lo obtuviera:

 

Fue al Mundial el equipo equivocado:

Se jugaba el repechaje para las eliminatorias europeas entre Francia e Irlanda, partido de vuelta en París luego de un 1-0 obtenido por los galos en calidad de visita gracias a un gol de rebote. El equipo verde es una tromba ante una escuadra francesa que no mostraba ideas. Así, los británicos lograron el 1-0 que forzaba el partido al alargue. Tiempo extra que terminó con los franceses clasificando a Sudáfrica 2010 luego de un gol de William Gallas ¿El problema? El tanto que marcó el empate vino luego de una habilitación de Henry, quien controló intencionalmente el balón con la mano para que no se le escapara. Todos lo vieron, salvo el árbitro sueco Hansson, que dejó sin el sueño mundialista a los irlandeses.

En el año 2015, se supo que la FIFA ofreció un soborno de 5 millones de dólares a la Federación de Irlanda para que no elevara un reclamo formal tras este partido.

 

Siempre perjudican al más chico

La Copa Chile del 2015 fue hecha para que Colo-Colo y la U jugaran su final, pero los planes casi los arruina San Luis de Quillota, que jugó los octavos de final contra los universitarios, ganando en su estadio inapelablemente por 3 a 1. La semana siguiente se jugaba el enfrentamiento de vuelta en el Estadio Nacional y los “Canarios” no lograban marcar solo por la buena actuación del arquero Johnny Herrera.

Cayó el primer gol de los azules y luego, en los últimos 15 minutos de partido, la ayudita del árbitro: dos penales completamente inexistentes que hicieron que el equipo en ese entonces dirigido por Martín Lasarte avanzara a cuartos. Tras el partido, los jugadores “canarios” las emprendieron contra el juez Carlos Ulloa, quien terminó expulsando al argentino Marcos Fernández.

 

Cuando le tocó a la “U”

1996, semifinales de la Copa Libertadores. Universidad de Chile visitaba a River Plate luego de empatar a 2 en Santiago el partido de ida. Los “banda sangre” pusieron el 1-0 y luego se vino el embate azul, o eso intentaron hacer los universitarios, pues el árbitro ecuatoriano que dirigía paró todos los ataques de la U por fouls inexistentes en mediocampo. Peor aún, cerca del final no cobró un penal alevoso contra Esteban Valencia.

Según el periodista Juan Cristobal Guarello, en su libro “Anecdotario del Futbol Chileno”, el juez Alfredo Rojas no dirigió nunca más un partido. Era de esperarse: tenía que disfrutar la casa en Punta del Este que le regaló el propio Club Atlético River Plate.

 

El tristemente recordado Bouchardeau

Luego de casi dos décadas sin ir a un Mundial, Chile jugaba el primer partido de Francia ’98 nada menos que contra Italia, finalista del Mundial anterior. Dos goles de José Marcelo Salas le daban el triunfo parcial por 2-1 a La Roja. Hasta que un balón que Roberto Baggio tiró directo a la mano de Ronald Fuentes a poco de finalizar el partido, hizo que el árbitro de Niger, Lucien Bouchardeau, cobrará un penal que terminó en el 2 a 2 definitivo.

Luego del bochornoso episodio, el juez africano fue suspendido de sus funciones.

 

Ahora le toca al Barça

Hace no mucho, el Barcelona llegaba casi eliminado al partido de vuelta por los octavos de final de la Champions League de este año tras perder por 4-0 en París ante el PSG. Lo que pasó fue de no creer: el árbitro alemán Deniz Aytekin cobró dos penales a favor de los catalanes, que terminaron ganando 6 a 1 y dando vuelta la llave. Peor aún, el juez desestimó una mano escandalosa de Mascherano en el área, que hubiese dado penal a los parisinos y significado el alargue.

 

Gol que no fue

Se jugaba la final del Mundial de Inglaterra ’66 entre el local y Alemania Federal. Tras un partido cuyos 90 minutos terminaron con un resultado de 2 a 2, el juego debía continuar en tiempo extra.

Fue ahí donde vino el desaguisado: Disparo del inglés Geoff Hurst que pega en el travesaño y luego en la línea, sin entrar jamás. Eso no fue lo que vio el árbitro, y cobró gol para los británicos y el 3-2 parcial. Luego de eso, los alemanes se desconcentraron y desmoralizaron por el gol fantasma, y terminaron cayendo por 4 a 2.

 

Bochorno en Osorno

Corría el 5 de agosto de 2003 cuando Provincial Osorno y Universidad Católica definían el paso a la Copa Sudamericana de ese año. En la ida, los lecheros se imponían por la mínima gracias a un magistral gol olímpica; en la cuelta, los esperaba el bochorno.

A los diez minutos, en el partido de vuelta, los sureños marcaban el 1-0, pero Patricio Polic, árbitro que sigue en funciones, cobró un inexistente penal  que Valencia canjeó por el empate a los 35 minutos, que 6 minutos después se transformó en 2-1 para los “Cruzados”. Nada pertrubaba a los “Toros”, que mediante otro gol olímpico se volvían a poner en ventaja, eso si Polic no lo hubiese anulado por razones qué él solo sabe.

El resultado obligó a los lanzamientos penales, donde el juez permitió que el arquero de Católica se adelantara para atajar, y en donde hizo repetir un penal atajado por el meta sureño.

Un robo a mansalva, que le valió 8 meses de suspensión a Polic.

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