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Ni los televisores LCD con HD salvan a este Mundial. Goles feos, partidos fomes, equipos imprecisos y las malditas vuvuzelas. ¿Dónde quedaron las grandes figuras, los equipos candidatos y los partidos emocionantes?
Van 16 partidos del Mundial y me he aburrido como ostra. Partidos fomes, equipos tímidos, goles feos y las malditas vuvuzelas. Y es que parece que lo más lindo del fútbol no llegó a Sudáfrica, o quizás llegó y se fue deportada. ¿Dónde quedaron las grandes figuras, los increíbles golazos, los equipos favoritos y los partidos emocionantes?
Seamos exigentes. Aquí se supone que se enfrentan las mejores selecciones del mundo. Con todas las selecciones sumando un partido jugado, salvo Alemania, ningún equipo ha logrado convencer en su debut: O les falta el fútbol o les falta el gol. Algo les pasa a los equipos, sobre todo a los favoritos, que impide que se impongan claramente sobre sus rivales.
Podemos atribuir esto a que el fútbol es cada día más parejo. En la batalla de la técnica contra la táctica, la segunda está ganando terreno. Las grandes figuras se diluyen en un juego de 11 contra 11 que cada vez más se parece al ajedrez y ya no pueden marcar las diferencias que marcaban antaño. En este contexto, las selecciones avaluadas en millones de dólares pueden significar nada ante la disciplina de un equipo sin grandes nombres.
También puede haber un efecto de nerviosismo del primer partido. Siempre se habla de la importancia del debut en una Copa del Mundo, y esta excesiva preocupación puede derivar en equipos cautelosos, tímidos y pragmáticos.
Otra posible razón es la Jabulani. Se ha hablado mucho de cómo complica el nuevo balón a los arqueros. Solabarrieta, el rey del lugar común, ha repetido hasta el cansancio que la pelota “viborea” en el aire. Sin embargo, pocos se han detenido en cómo este balón, que Júlio César describió como “un balón de playa”, afecta a los jugadores de campo. Con este balón el juego colectivo se dificulta, tanto en corto como en largos trazos. La imprecisión abunda, sobre todo en tres cuartos de cancha, donde hay que ser más precisos, y el nivel del juego decae. Por lo mismo, hemos visto pocos goles de buena factura… En realidad hemos visto pocos goles.
Finalmente, lo peor para el final. Las malditas vuvuzelas que hacen parecer que el partido se estuviera jugando dentro de un panal de abejas. Mientras Harold Mayne-Nichols quiere eliminar los bombos de los estadios, Joseph Blatter avala la presencia de estos instrumentos del mal, que potencialmente pueden afectar en el juego al impedir la comunicación verbal entre los jugadores y el cuerpo técnico.
Van 16 partidos y esto es una lata. Ojalá que mejore con el pasar de los partidos, porque sería una pena tener que esperar 4 años más para ver un Mundial decente y justificar el HD.







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