Limón con Miel
Está fuertemente arraigado en la cultura futbolística el “ablandar” al rival, esto puede ser a través de la violencia física o simplemente sicológica.
Sinceramente, mi escuálida experiencia futbolística nunca me mostró un jugador que se asustara porque alguien le sacó la madre o porque le dijeron que lo patearían en la próxima jugada. Más bien, he visto como los jugadores de menor carácter intentan encontrar personalidad al entrar en estas refriegas verbales. Me parece que estas prácticas, rayan en la homosexualidad y son derechamente ordinarias.
Vamos a ser más concretos aunque duela y diremos que esta costumbre emana de los países del atlántico y ha encontrado particular eco en el fútbol de barrio en nuestro país.
Una vez asentada mi posición respecto de “palabrear” al rival quisera decir que opine lo que yo opine del tema, igual existe y siempre ha existido. En una cancha de fútbol se dice de todo y si castigáramos ética y penalmente todo lo que se dice, nos volveríamos locos. Sin ir más lejos hace un par de semanas el talentoso volante creativo de Vélez Sarfield, Maximiliano Moralez, insultó a nuestro Gary Medel recordándole el terremoto y los muertos en Chile. Todo lo señalado anteriormente lo argumento para decir abiértamente que esta obseción con el racismo que ha mostrado la FIFA, últimamente, es ridícula. Entiendo que no es lindo que alguien lo menosprecien por el color de su piel, no es junsto en realidad lo que le sucedió al ecuatoriano Giovanni Espinoza cuando el argentino Matías Manrique lo trató de mono. Ahora, si estamos en condiciones de castigar ese tipo de comentarios, exijo se castigue a Moralez y puedo completar la lista con la cantidad de cosas feas que me han dicho en una cancha, como cometarios alusivos a mi estrabismo. ¿Alguien opina seriamente que reirse del color de piel de alguien es más cruel que hacerlo de un importante defecto físico o una catástrofe nacional?, que atención, son sólo dos ejemplos rápidos.
Asumo que es impopular lo que planteo, por tal motivo me conformo con poder hacerlo en un marco de respeto. Espero que al menos el tribunal de penalidades del ANFP, no actúe por presión mediática y sea equitativo.







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